Cerrar ciclos en nuestra vida es muy importante para poder avanzar sin frustraciones, culpas ni resentimientos, por eso te dejo este artículo, deseando que te ayude a ti, como me ayudo a mí.

Toda nuestra vida se compone de ciclos, por ciclos se entiende los procesos que tienen un inicio, un desarrollo y un final. Por tanto, la vida está formada por muchos de estos procesos; los cuales nos acompañan y nos hacen ser quienes somos. Aunque casi nunca reparemos en ello, aprender a cerrar ciclos es una enseñanza capital. De no hacerlo nos quedaremos estancados, no podremos progresar y con frecuencia entraremos en un bucle emocional para nada beneficioso. Piensa en el ciclo emocional como una montaña rusa. Tiene un inicio apacible, luego atraviesa por muchos altibajos con una gran carga emocional y luego finaliza. A veces, esto último no ocurre; de manera que nos quedamos con esos altibajos emocionales cuando el ciclo ya ha quedado en el pasado.

Cualquier suceso en la vida nos puede llevar a este estancamiento: una relación de pareja, cumplir determinada edad, la muerte de una mascota, la pérdida de un ser querido, el cambio generacional y muchos más. 

Por lo anterior, es importante aprender lo siguiente:

1. Aprende a dejar ir

La primera etapa para cerrar ciclos y avanzar en la vida es aprender a dejar ir. De hecho, aferrarse a un ciclo sucede porque las personas hacen justo lo contrario. A menudo esto se debe a que muchos practican el apego y la dependencia.

Sentir apego o dependencia hacia algo, en su justa medida, es lo que nos hace apreciarlo. Es por esto que desarrollas apego a tu mascota, a tu trabajo, a tus amigos, familiares o pareja. Por el contrario, cuando se practica de forma patológica, deriva en una urgencia, poco saludable, por satisfacer la necesidad de apego.

Para aprender a dejar ir debes trabajar en tus problemas de apego y dependencia, ya que ambas son cadenas que te impiden progresar. Dejar el pasado en el pasado es la clave para cerrar ciclos y avanzar en la vida. Esto no implica olvidarlo, o alterarlo para que le restes importancia. Al contrario, consiste en entender que fue una etapa de tu vida y que ahora debes abrirte a otra.

2. Haz un balance objetivo

Quienes se niegan a cerrar ciclos, por lo general no hacen un balance objetivo. Es decir, se niegan a valorar los claros y los oscuros de la situación. Tomemos como ejemplo una relación de pareja que ha llegado a su fin. Normalmente, aquellos que se resisten a aceptar que este ciclo concluyó sobrevaloran el estado de la relación; incluso pueden llegar a idealizarla.

Es por esta razón que debes hacer un balance objetivo. Analiza las cosas buenas de la relación, las malas, qué te aportó, qué te restó, cómo te sentiste y qué cosas positivas y negativas implican que haya llegado a su fin. En el proceso ten en cuenta que ningún ciclo es eterno, ni siquiera la vida misma.

Si rehúyes de esta cita con la realidad, jamás podrás cerrar ciclos y avanzar en la vida. No temas enfrentar cara a cara el pasado y rebuscar en él aquello que te permita superarlo. Verás que no tiene sentido llorar por algo que te hizo feliz (o infeliz), sino que vale más aceptar que sucedió y continuar con la cabeza bien en alto.

3. Aprende de tus errores

Lo anterior inevitablemente te llevará a aprender de los errores En efecto, repasar de manera objetiva el ciclo al cual te has aferrado te permitirá evaluar tus acciones. De esta manera, podrás descubrir qué cosas hiciste de manera acertada y en qué otras erraste.

No tiene nada de malo equivocarse, en eso consiste vivir. Siempre y cuando aprendas de tus errores, la equivocación en sí misma será una maestra. Citemos otro ejemplo para contextualizar: la pérdida de un ser querido. Nos llevará tiempo asumir que esa persona ya no estará con nosotros, y en el proceso experimentaremos emociones intensas.

Sin embargo, llegará un punto en que tendremos que dar los primeros pasos para asimilar este hecho. A veces no lo hacemos porque pensamos que tenemos una especie de deuda. Por ejemplo, no pasamos suficiente tiempo con él, fuimos desconsiderados en algún momento o dijimos cosas de las cuales nos arrepentimos. Aprende de ello y asegúrate que no ocurra nuevamente con alguien más.

4. Recuerda todo lo que diste de ti

Así como descubrirás actitudes erradas al repasar un ciclo, también te toparás con aquellas acciones de gran valor que te harán sentir orgulloso. Son estas las que te permitirán superarlo. En efecto, descubrir que en algunos momentos diste todo de ti te hará evaluar la situación desde una perspectiva diferente.

No es infrecuente que infravalores tus acciones con respecto a una situación. Por citar de nuevo el ejemplo de la relación de pareja, creer que terminó porque todo lo que aportaste a ella fueron cosas malas. Todo tiene sus luces y sombras, y lo bueno es que en esta reflexión también lograrás recoger enseñanzas.

5. Mira hacia al frente y fija un nuevo objetivo

Esto es algo que debes hacer en su debido tiempo, aunque cuanto antes lo hagas, mucho mejor. Puedes estar desperdiciando grandes oportunidades por aferrarte a un ciclo que ya concluyó, así como estar cometiendo errores garrafales sin que te percates de ello. Establece un nuevo objetivo y sigue adelante con nuevos proyectos y actitudes de vida.

6. No dejes que el pasado te afecte

Al hacer lo anterior es probable que en ocasiones te invadan los recuerdos del ciclo anterior. Esto es algo normal, ya que somos seres emocionales. Pese a ello, nunca debes dejar que estos recuerdos condicionen tu presente. Pueden impedirte disfrutar de él o mediar de una u otra manera en la desilusión y el fracaso. 

Los beneficios de cerrar ciclos y avanzar en la vida valen la pena de cada esfuerzo que hagas.

Por sobre todas las cosas, nunca olvides que Dios siempre está a tu lado en cada proceso y ciclo de tu vida.

Corintios 5:17

De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Berly Palma