FELIZMENTE DIFERENTE

FELIZMENTE DIFERENTE

“Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria” (1 Corintios 15:41 RVR1960).

Cuando alguien me invita a cocinar voy y lo disfruto, aunque nunca he sido buena cocinera.

Curiosamente mi hijo y mi esposo son buenos cocineros, (aunque ellos dos se conocen poco y no son familia consanguinea.)

Cuando ellos empiezan a cocinar, sin recetas estrictas: muy espontáneos… Platicamos, reímos y “cocinamos”.

Eso es posible SOLO porque somos diferentes y nos complementamos en lugar de intentar ser iguales. Como yo no soy muy hábil, me encargo de lavar y alcanzar…

No es malo ser iguales. Pero, ¿Por qué es bueno ser diferentes?

Disfrutamos ser diferentes principalmente porque nos respetamos y reconocemos que al complementarnos nos ayudamos. 

La frustración empieza cuando intentamos ser iguales. Eso le pasa a una amiga que tiene dos hijos totalmente distintos. El primero  es introvertido y un gran estudiante. El segundo es un estudiante retranquero y el “alma de la fiesta” Ella quisiera que el primero fuera más sociable y constantemente lo compara con el segundo. Pero cuando estaban en primaria recuerdo que ella le suplicaba al segundo que fuera más estudioso, y lo comparaba con su hermano.

¿Me creen que ninguno de los dos cambió? Para mí, que no soy parte interesada en el asunto es muy fácil entender que los niños tienen propósitos diferentes y cada uno está dotado con las habilidades necesarias para realizar su propósito. No se pueden “hacer hijos iguales” la riqueza de su familia, como la mía y la tuya es esa diversidad.

Seamos felices siendo diferentes entendiendo y valorando que tenemos diferentes propósitos.

El Sol tiene como propósito alumbrar de día. La luna tiene como propósito alumbrar de noche Las estrellas tienen como propósito iluminar el firmamento: cada una desde un lugar específico y con una intensidad determinada… Por eso han guiado el camino de los antepasados y a cientos de especies desde hace milenios.

La madre y el padre no compiten se complementan. Los hijos y las hijas no compiten, se ayudan.Cada uno tiene un propósito diferente y si entendemos eso, seremos FELIZMENTE DIFERENTES y disfrutamos de nuestras habilidades sin culpa, complejos o frustración simplemente sabiendo que tenemos un propósito distinto. 

ABOGADA Y NOTARIA

CARLA IRENE RODRIGUEZ DUBOIS

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