¿Le Temes a la oscuridad?

Julieta DE ESCOBAR

Ayer por la tarde escuchaba un podcast, trataba acerca del miedo y me abrió los ojos en varias cosas que hoy quiero compartir contigo.

¿Quién no ha sentido miedo? Yo sí, muchas veces, he de confesar que soy muy miedosa, de niña me daba miedo la oscuridad, igual que a todos los demás niños pensarás, pero además desarrollé un miedo a los lugares muy pequeños porque soñaba que estaba debajo de mi cama y no podía salir, desarrollé miedo a ser abandonada porque por las noches también soñaba que iba en un bus y mi familia se bajaba de él y me dejaban allí, y muchos miedos más, me dan miedo las multitudes, los tragantes de las calles, soy pésima viendo suspenso en las pantallas y ni que decir de terror, cuando era niña había una serie con el nombre del título de este artículo, que tenía prohibido ver, porque luego no podía dormir. Mi punto al contarte esto es preguntarte ¿Alguna vez has sentido miedo?, estoy segura de que sí, el miedo hasta cierto punto es una manera de defensa de nuestro organismo porque nos hace correr, el problema es cuando ese miedo te paraliza.

Cualquiera pensaría que siendo una adulta de 34 años todos mis miedos fueron superados y ahora me puedo enfrentar a ellos, algunos de ellos se fueron, pero otros fueron reemplazados por otros. Hoy quiero que me acompañes a leer Isaías 43:1-4 (NTV): Pero ahora, oh, Jacob, escucha al Señor, quien te creó.  Oh, Israel, el que te formó dice: No tengas miedo, porque he pagado tu rescate; te he llamado por tu nombre; eres mío. Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán. Pues yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador… porque eres muy precioso para mí. Recibes honra, y yo te amo.

Amé este pasaje, vamos por partes. Primero nos invita a escuchar a Dios, cuando el miedo nos paraliza es porque hemos dejado de prestar atención a lo que Dios ha dicho de nosotros y de nuestro futuro, cuando el miedo llegue a tu vida pon oídos atentos a los que Dios tiene que decir.

Segundo Dios ya pagó tu rescate y claramente nos pide no tener miedo, yo te hago algunas preguntas más hoy, ¿qué ganas con tener miedo? ¿Se resuelve tu problema con tener miedo y/o ansiedad? Recordemos en esos momentos que Dios sigue teniendo el control de nuestras vidas, nada se escapa de su mano, Él ni siquiera duerme por darnos un futuro y una esperanza.

Y aquí viene el punto central de mi mensaje para ti hoy y lo que más me impactó: Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán. El verso dice cuando pases, no dice que te quedarás para siempre en esta temporada, todo en esta vida tiene fecha de caducidad, incluso esta mala racha, este duelo, este dolor, esta escasez, todo pasa. Y mientras estás allí Dios estará contigo. ¿Por qué nos da miedo la oscuridad cuando estamos pequeños? Porque estamos solos, tememos tener que enfrentarnos a un monstruo o a un fantasma solos, recuerdo que dormí muchos años en la misma habitación con mi hermanita, y yo me sentía segura con solo tenerla a ella allí, si en realidad algo nos hubiera acechado yo la habría tenido que defender a ella y no al contrario. Aunque ahora que somos adultos nos da risa, recuerda el mismo principio ahora que eres adulto, cuando pases por las aguas, por los ríos turbulentos o por el fuego de las pruebas, No estás solo, Dios está contigo, y en esta temporada estás de paso. Pronto vendrán tiempos mejores, te lo promete, no yo, Dios.

Dra. Julieta de Escobar

Cirujana Dentista

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