Mi serpiente

Mi serpiente

¿Has escuchado la historia de la serpiente de cobre que Moisés construyó en el desierto? Si tu respuesta es no, te dejo un resumen.

Encontramos la historia en Número 21:4-9 y narra como una vez más el pueblo de Israel se queja con Moisés por haber sido sacado de Egipto. Siempre he pensado que el pueblo de Israel fue muy difícil de ser liderado y que Moisés tuvo que ser un gran hombre para aguantarlos y llevarlos a la tierra prometida. Pero cuanto más me sumerjo en la historia, más me doy cuenta de que el pueblo de Israel y yo nos parecemos mucho.

En su camino por el desierto el pueblo de Israel comienza a quejarse de la ausencia de comida y bebida, que en Egipto siempre tuvieron supuestamente, veamos el versículo 5: “y comenzó a hablar contra Dios y Moisés: «¿Por qué nos sacaron de Egipto para morir aquí en el desierto? —se quejaron—. Aquí no hay nada para comer ni agua para beber. ¡Además, detestamos este horrible maná!”. Te pido que vuelvas a leer el versículo, ¿te das cuenta como ellos mismos se mienten? Han dicho que no tienen nada que comer y dos segundos después dicen que detestan el maná. ¿Cuántas veces hemos hecho lo mismo?, pidiendo a Dios como si fuera un servicio de mensajería que no cumple nuestras expectativas. ¿Cuántas veces te has quejado con Dios porque no te ha dado lo que has pedido? Pero la realidad es que sí te ha bendecido y que en realidad queremos más y más.

La historia no termina aquí, ante la ingratitud de los israelitas Dios se enoja con ellos así que les envía una plaga de serpientes venenosas, estas empiezan a picar a muchas personas que en consecuencia mueren. Ante tal calamidad Moisés pide ayuda a Dios para detenerla, Dios da instrucciones específicas sobre lo que debía hacerse: “Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Haz la figura de una serpiente venenosa y átala a un poste. Todos los que sean mordidos vivirán tan solo con mirar la serpiente” (v. 8). Moisés obedece y la serpiente de bronce se convierte en la cura para la plaga de serpientes.

Aun ante la ingratitud y la mala actitud que tenían constantemente los israelitas Dios les provee de una salida, para la consecuencia que ellos mismos atrajeron. La serpiente no se vuelve a mencionar si no hasta cientos de años después. En mi lectura anual de la Biblia, me encontré de nuevo con la serpiente en 2 Reyes 18:4. Jamás había prestado atención a este pequeño versículo: “Él (el Rey Ezequías) quitó los santuarios paganos, destrozó las columnas sagradas y derribó los postes dedicados a la diosa Asera. Hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque la gente de Israel seguía ofreciéndole sacrificios. La serpiente de bronce se llamaba Nehustán.” Me quedé con el ojo cuadrado. Puedo sacar tantas conclusiones de este pequeño versículo, el rey Ezequías fue el último rey que tuvo Judá y decide destruir todos aquellos altares que alejen al pueblo de Israel de Dios, entre ellos la serpiente, que resulta que hasta nombre tenía.

En este momento me di cuenta que muchas veces levantamos serpientes en nuestras vidas, obviamente esto no es literal, pero Dios nos provee de bendiciones, porque nos ama, por que su misericordia es para siempre y porque desea que lo hagamos el número uno en nuestro corazón, y en su lugar tomamos esa bendición y la tornamos un altar de adoración pagano. 

No permitas que ese carro que tanto soñaste, esa casa que anhelabas con todas tus fuerzas, ese hijo que tanto pediste, cualquier situación que un momento fue tu petición a Dios, sea ahora lo que te roba ese primer lugar que solo debe pertenecerle a Dios. Te invito a tomar un tiempo hoy para orar, y que le pidas al Espíritu Santo te guíe a encontrar aquellas cosas que tienden a tomar el lugar de Dios en tu vida, y que le pidas que destruya cualquier altar que hayas levantado en tu corazón y no le pertenezca a Él.

Cirujana Dentista

Dra. Julieta de Escobar

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