Preparar el camino

Preparar el camino

Hola, amiga y amigo, hoy quiero que a través de este texto seamos sensibles al amor del padre y a la dirección del Espíritu; el cual nos lleva a cumplir la voluntad del padre y ser propicios para nuestro prójimo.

En la biblia nos encontramos con Juan el bautista predicando en el desierto exhortando a la preparación del camino para Jesucristo.

MATEO 3:1-3《 En esos días, Juan el Bautista llegó al desierto de Judea y comenzó a predicar. Su mensaje era el siguiente: 2 «Arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios, porque el reino del cielo está cerca[a]». 3 El profeta Isaías se refería a Juan cuando dijo:«Es una voz que clama en el desierto:“¡Preparen el camino para la venida del Señor! ¡Ábranle camino!”»

Juan el bautista tenía la intención de que Cristo tuviese un ambiente despejado, expectativa plantada en las personas y corazones abiertos.

Sabemos que uno de los procesos básicos de siembra de semilla es limpiar y preparar la tierra para que la semilla y el abono produzcan su cometido.

En nosotros debe estar instalada una mentalidad de trabajo dedicado a preparar el camino en las personas para que ellos puedan cruzar el puente de la reconciliación y sean expuestos a las semillas de transformación.

¿Quién es la semilla? Cristo es la semilla.
Eso nos hace darnos cuenta de que una semilla incorruptible no puede dar fruto en un terreno corrupto, es decir que jamás podemos pensar que una tierra puede estar adecuada si no somos intencionales en proporcionarles herramientas celestiales.

La mayor expresión de amar al prójimo es cumplir con la asignación de ser delicados con ellos en su momento inicial de debilidad; es decir ser su soporte, cargarlos hasta puerto seguro para que en ellos pueda haber un progreso de la obra perfecta.

¡Preparemos el camino!!

  • oremos con ellos.
    -estudiemos la palabra con ellos.
    -seamos colaboradores con sus necesidades más urgentes.
    -llevémosles a hábitos de constancia.

Oro porque en nosotros la urgencia de preparar el camino sea constante y dicha labor de mucho mucho fruto en cada uno.

Pamela González